sábado, 16 de junio de 2012

Enredadera día a día (17)

Hoy cumplen años Liso y Solita, así que les dedico mis enredaderas del día. Está tan hermosa la planta, tan colorida, que hasta Quintín, que es absolutamente ciego a la naturaleza hoy se asomó por la ventana y me dijo: "Es increíble la belleza de la enredadera. Y nunca la habíamos visto."



















Hoy había decidido sacar fotos del otro lado de la pared, de la cara que da al mar y a la obra de al lado. Esa parte está casi toda pelada. Era temprano, no mucho, pero el sol de esta época está muy inclinado, así que se formaban sombras atractivas.



















Ahí apenas quedan estas hojas que ven acá y las tres rojas de más arriba. El resto en esa zona son plantas silvestres, hojas caídas y basura. El viento del mar es implacable.



















Una toma casi idéntica, apenas un poco más cerca.




















En estas hojas que resisten a los embates del tiempo hay un caracolito. Pero no crean que son muy buenos, los muy malditos se pueden liquidar la planta en una noche. Aunque me acaba de informar Pita que no les gustan las hojas de la enredadera, que los caracoles eligen qué comen. Por ejemplo, la albahaca, desgraciadamente, les resulta un manjar irresistible. Y también los cristantemos, las margaritas y creo que casi todas las flores.

Cuando había terminado de revelar estas fotos, me encontré con un misterioso comentario de Dano que decía que me subiera a una escalera. Como la escalera me da vértigo, pero a la vez soy obediente con mi maestro, me llevé una silla a la calle y extendí el Manfrotto a su altura máxima, lo cual me dificultaba el tema del enfoque, pero quería ver qué se veía de más alto, como me sugería Dano.

Lo único que conseguí hoy es este plano general de la enredadera, del lado que da a casa. No sé qué querría ver Dano. Mañana seguiré intentando buscar por las alturas.




















Ahora me acuerdo que también saqué esta toma desde arriba hacia abajo y retraté hojas que se están por caer y otras que ya lo hicieron.





















Es todo por hoy. Muchas tomas me salieron fuera de foco, porque no veía bien al estar lejos de la cámara, tenía que enfocar usando el monitor y de lejos, desde donde apenas veía una imagen general, juzgar el enfoque. Y no resulto muy bien que digamos. Veré cómo resuelvo el tema mañana. Ahora, a festejar el cumple de Soli y de Liso.

5 comentarios:

La condesa sangrienta dijo...

Las dos primeras fotos del día 16, me remitieron a pinturas de Klimt (Jardín en flor y Poppy Field, entre otras) así como aquella de Q. a la luz de la vela, me llevó a Rembrandt.
Algunas de tus fotos me producen ese efecto y es muy lindo, es como si dieras pinceladas con la cámara.
Un beso.

Laura Rivera dijo...

Hola Flavia, me gustan mucho la cuarta, la quinta que tiene una composición buenísima y la sexta con ese punto de vista tan original.
Felicidades a los cumpleañeros!

Dano Rodriguez dijo...

En la entrada del día (16) te comenté lo de la estratagema de la escalera.
Se ve que a consecuencia de tomarme al pié de la letra, anduviste por las alturas y eso tuvo consecuencias. Creo que la incomodidad te restó hondura fotográfica. Así las tres primeras lucen francamente anecdóticas. En cambio en la cuarta y en la sexta siento que tuviste visiones consistentes.
La altura me parece que podrías lograla con cierta facilidad si te subís a babucha a los hombros de Quintín. Y otra que escalera...

Betina Z dijo...

Los colores de esa enredadera no dejan de sorprenderme. En la cuarta foto, el conjunto tan armonioso de ocres, dorados, apenas rojizos (de la enredadera vieja, ¿no?)... en la quinta (la bebé), los vigorosos fucsias, el amarillo limón, el verde fresco, y los demás matices inclasificables ... No cansa mirarlos una y otra vez.
¿Cómo no vas a soñar con fotos si tenés una obra de arte con vida propia, trepando y creciendo en la pared de tu casa?

Un beso, Flavia

Dano Rodriguez dijo...

Tiene razón Laura, la quinta tiene un composición muy interesante. Y nada evidente.